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El pastor y las relaciones interpersonales

Las relaciones interpersonales saludables tienen un notable soporte en el Nuevo Testamento con relación a la vida de los cristianos y, por supuesto, en los que ejercen el ministerio pastoral; especialmente en las cartas de Pablo, teniendo su punto más alto en la manifestación del fruto del Espíritu, como reflejo del carácter de Cristo (Gálatas 5:22-23).

Relaciones saludables: clave en el ministerio pastoral

Siendo que la tarea pastoral es multifacética, cubriendo áreas como la predicación, la enseñanza, la administración, la consejería y otras que podríamos mencionar, sin embargo

“uno de los elementos clave en el ministerio pastoral, es lo vinculado con la manera que se relaciona con la gente. Pastor es sinónimo de alguien que posee un “don de gente”. En esta área se determina en un alto porcentaje, el éxito o el fracaso de quien encarna la misión desde lo pastoral” 

Relaciones saludables: permite a los pastores ser constructores de confianza

La manera en que los pastores establecen sus relaciones con las personas los convierte en constructores de confianza. Las personas buscan que otros los escuchen y que quienes lo hagan les inspiren tal confianza, de modo que se animen a abrir sus corazones en un nivel que tendrán certeza de no ser traicionados. Lastimosamente, a lo largo de los años, he sido testigo del daño emocional que se puede provocar a las personas que depositaron confianza en líderes, que no han sido reservados y sobrios para cuidar del mundo interior de las mismas.

Algunos patrones bien definidos, que generan confianza, se establecen por medio de:
Honestidad y franqueza; transparencia; cuidado genuino; saber escuchar; valorar las opiniones de los demás, y demostrar empatía. 

Relaciones saludables: una de las necesidades más notorias en un tiempo en que predomina la superficialidad

Evidentemente vivimos un tiempo en que aun cuando las personas deambulan entre multitudes, no pueden evitar la sensación de soledad, la cual se acentúa por el nivel superficial en que nos comunicamos.

En nuestro tiempo hemos sido desarraigados de nuestra tierra de origen, llevados por una sociedad móvil y cambiante. Estamos solos en medio de multitudes  a la que no parece importarles nada, empujados hacia atrás y hacia adelante por máquinas para servir y ser servidos, hasta que nosotros también nos convertimos en seres mecánicos y actuamos como máquinas. Nos encontramos con otras personas como extraños, casi siempre con contactos externos al pasar o alejándonos a los saltos como si fuéramos pelotas de goma. No conocemos la vida interior de otras personas; de manera que prestamos atención principalmente al aspecto exterior. Alienados de ellos o utilizados por ellos, estamos vacíos por dentro, somos almas perdidas por las que nadie parece preocuparse. Nunca hubo tanta urgencia por alguien que nos tome en cuenta. ¿Cómo puede un pastor cuidar a su gente en este mundo? 

Relaciones saludables: sus características más sobresalientes 

La manera saludable en que los pastores se relacionan con las personas, cuentan entre otras, con las siguientes características:

  • Carácter conciliador
  • Descomprime el conflicto
  • Construye la confianza
  • Demuestra empatía
  • Sabe escuchar a las personas
  • Demuestra cuidado genuino
  • Armoniza entereza de carácter, es decir, firmeza con amor
  • Demuestra el afecto 

Conclusión

Evidentemente, la experiencia en el campo pastoral nos enseña que los pastores debemos mejorar permanentemente cualidades y funciones tales como el hablar en público, para lograr una comunicación más efectiva; tareas relacionadas con la administración, si bien en esta área, podemos  valernos y rodearnos de personas competentes y confiables; mejorar nuestras técnicas de consejería para ayudar más concretamente a las personas; elaborar una mejor presentación de la enseñanza, actualizando la misma con el uso de imágenes, y podríamos mencionar otras funciones con su correspondiente mejoramiento y actualización contante; pero acusar problemas para relacionarnos con las personas, que si bien siempre habrá lugar para mejorar la calidad de las mismas, sin embargo el no hacerlo a tiempo puede provocar el derrumbe de nuestro ministerio. Las personas pueden tener problemas de relacionamiento entre sí y esto es prácticamente una realidad de la convivencia en la iglesia y en la sociedad, pero sin lugar a dudas, esperarán encontrar en sus pastores y líderes, cuidado, aceptación, comprensión y un trato distintivo, propio de aquellos siervos de Dios genuinos, que poseen el sello de la compasión de Cristo.

Dr. Nicolás Marulla
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