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Artículos del Dr. Nicolás Marulla

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Artículos

La identidad del pastor se origina en su llamado

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo...” – Efesios: 4:11-12

  La identidad en el ministerio pastoral deberá, necesariamente, ser anterior a la filosofía de ministerio. Es imprescindible saber quiénes somos. Tener seguridad de nuestra salvación y del llamado de Dios, eso permitirá un desenvolvimiento de liderazgo y servicio consistente.

   Deberíamos responder mínimamente dos preguntas claves relacionadas con nuestra identidad pastoral:

La primera: ¿Quiénes somos? 
La segunda: ¿Cuáles son nuestros dones ministeriales?

    Intentaremos en este artículo responder en parte la primera pregunta, pero vinculada a nuestro llamado ministerial.


 ¿Quiénes somos?

  Tales de Mileto, nació en Tebas en el año 625 a.C y murió en Atenas en el 547 a.C. Fue un filósofo griego, fundador de la escuela Jónica, considerado uno de los siete grandes sabios de Grecia. En una oportunidad un sofista intentó confundir al sabio con preguntas difíciles que este respondió de manera breve y asombrosa. Le hizo nueve preguntas que por razones de espacio no voy a desarrollar, salvo la novena y última que se relaciona con nuestro tema, cuya respuesta desconcertó al sofista. ¿Cuál es la más difícil de todas las cosas?, el sabio respondió: Conocerse a sí mismo.


Dios nos escogió y eso nos ha dado una identidad

  Lo que nosotros somos como personas, está íntimamente ligado con el hecho de que fuimos llamados por Dios al ministerio, lo cual está claramente establecido en la Biblia: Salmo 139:14-16; Isaías 49:1,5; Jeremías 1:5; Lucas 1:15. En estos textos sobresale el hecho de que Dios nos conoce desde el vientre de nuestra madre, y estando allí nos escogió. Es esto lo que hace a nuestra verdadera identidad.


  Aquellos que fuimos llamados al ministerio, es decir, a una vida de entrega y servicio a Dios y al prójimo, teniendo a Cristo en el centro mismo del corazón, participamos de un sentido de trascendencia que comprende la idea de algo que desborda nuestro ser, que va más allá de nosotros mismos, que alcanza plenitud en el servicio al otro y en el anhelo creciente de dejar un legado a las generaciones futuras.


  Se puede decir que servir a la comunidad y a los motivos trascendentes de la vida, como lo es a una causa justa, responde a una necesidad intrínseca de los seres humanos creados a imagen y semejanza de Aquel que dejando su trono, se hizo hombre y entregó su vida sacrificialmente para salvar a la humanidad. 

Nuestra vivencia personal va confirmando nuestra identidad

  He tenido el privilegio de comenzar la tarea pastoral siendo un joven soltero, luego formé una familia, y después de casi treinta años de estar sirviendo, puedo decir que está muy nítido como un cuadro en mi mente, el rostro de los que sufren, de los que perdieron la esperanza, de los que no encuentran alivio a su dolor, de aquellos que navegan en un mar de confusión y de quienes no desean vivir un minuto más abandonados en el destierro de la soledad y la incomprensión. El servicio hace que nuestra identidad sea semejante a la de Cristo. (Marcos 10:45).


Somos personas llamadas por Dios a una vida de compasión y servicio

  Las funciones pastorales, tales como transmitir una visión, guiar en la estrategia y capacitar líderes, son responsabilidades insoslayables e innegociables. Sin embargo, se deberá prestar atención a algo que es anterior a todo esto y tiene que ver con el hecho de que un pastor es, por sobre todo, alguien que tiene carga en su corazón por aquellos que están sin Cristo y por quienes se han alejado del camino y están extraviados, heridos y confundidos en un mundo que los descorazona día a día. Es alguien que tiene el sello de la compasión. (Mateo 9:35, 36).


  El pastor es el reflejo del Buen Pastor que es Jesús. El Evangelio de Juan capítulo 10:11 nos dice: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. Y en el Evangelio de Lucas 15:3-32, encontramos las llamadas tres parábolas de la gracia: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo, las cuales nos dicen mucho acerca del corazón de los pastores.


  Un pastor es aquel que está en permanente búsqueda de la voluntad de Dios, tiene un corazón tan apasionado por alcanzar a un mundo herido, que provoca en quienes lo rodean un contagio y un respeto único. Un pastor así, se puede equivocar y de todos modos será comprendido y amado por los suyos, porque reconocerán que no están ante un líder conformista, “un asalariado”, sino uno/a llamado al ministerio y que “da su vida por las ovejas”...

Dr. Nicolás Marulla
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Comprometidos con nuestra comunidad – Parte 2

 

La misión de Dios a través de Su Iglesia Comprometidos con nuestra comunidad – Parte 2 
Mateo 9:35-38  

Introducción

En la primera parte de la nota bajo el mismo título, hemos visto la realidad contextual de los países de la región (Sudamérica), que podría ser muy similar al resto de los países de América Latina. Hemos visto a la vez a Jesús, quien recorría las ciudades y aldeas de Galilea, y al ver la realidad y la desesperanza de las personas, tuvo compasión de ellas.

En esta sección, veremos como el mismo Jesús, también en el texto de Mateo 9:35-38, presenta la solución al problema del desamparo y la incertidumbre de las personas.


A.- Los que son llamados a servir, deben hacerlo con compromiso y credibilidad

Después de recorrer, ministrar y ver la patética realidad del dolor de la gente, Jesús buscó soluciones y respuestas concretas.

Había un problema: era la falta de obreros, la ausencia de líderes, la falta de referentes.

Jesús encontró una solución: “Rogad”. Esto tiene implicancias muy fuertes.

 

Hay dos cosas que tenemos que observar, la acción de rogar y el motivo por el que se ruega.

La iglesia en general ha asumido pasivamente este pedido del Señor. Asumimos que siempre faltarán obreros, hasta hicimos más crítico el problema al decir “los obreros son pocos y flojos”.

Hicimos de esto algo rígido, que no se puede modificar. De ninguna manera pienso que Jesús estaba aceptando con resignación esta realidad, más bien creo que habló a los discípulos con esperanza.

“Rogar”: pedir algo con súplicas, con mucha humildad, pedir por gracia…

Rogad significa que los hombres no podemos producir “llamamientos”, las vocaciones deben venir de Dios.

La iglesia puede convocar personas para la misión, pero es Dios quien las llama a servir.

No solo somos desafiados a rogar a Dios, sino también a que nuestras palabras se transformen en acciones. 

La alegría que tenemos de servir a Dios y de vivir el evangelio, contagia a otros,  y suscita un “sí” en los corazones, los invitamos a entrar en el radio de la presencia de Dios y Dios hace su parte, creamos el ambiente y el Espíritu Santo toca los corazones.


Esto nos hace pensar que debemos ser “facilitadores y promotores de obreros”

Este compromiso, nos otorga credibilidad ante la gente…

La credibilidad es el resultado de reconocer el contexto y de tener compasión, y tiene que ver con integridad y capacidad de resolver problemas. 

Quien uno es, es más importante que lo que uno dice y hace.

Quien uno es, determina el ser y las acciones

La credibilidad crea un ambiente o contexto de confianza.

 

La credibilidad está asociada con:

La práctica de la verdad; honrar los compromisos; cumplir promesas; actuar con honestidad; tener posturas claras y firmes; tener congruencia entre lo que se dice y lo que se hace, y actuar con transparencia.

 

B. El perfil de aquellos obreros que le pedimos al Señor de la cosecha

 

Debemos notar la expresión del texto de Mateo, que dice que “las multitudes estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”

Es decir que Jesús está diciendo pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a la cosecha, pero esos obreros tienen que tener un corazón pastoral, porque la multitud tiene necesidad de pastores.

 

La notable diferencia entre los profetas y los sacerdotes del Antiguo Testamento, está dada en que los profetas eran llamados por Dios y sabían que eran propiedad de Dios, siendo conscientes de su presencia todo el tiempo. En cambio los que ingresaban al sacerdocio, lo hacían porque así había sido establecido a partir de la ley de Moisés, como algo institucional. Esto no significa que no haya habido buenos sacerdotes, pero los profetas han sido de notable inspiración en su nivel de compromiso con Dios y con la gente, ya que denunciaban la injusticia social, vindicaban la santidad de Dios y reivindicaban la gloria de Dios.

 

Al igual que los profetas de antaño y que Jesús, debemos derrumbar mundos viejos y construir mundos nuevos, donde reine la justicia, la misericordia y la compasión.

 

C. La iglesia involucra a otros actores en el proyecto de Dios

 

Necesitamos comprometernos con la realidad de la gente en nuestra comunidad.

No hay dudas que observando a la iglesia en Latinoamérica, se puede apreciar cierto compromiso, pero tenemos que articular la acción de salir, de dar vuelta nuestros templos para que la gente vea lo que está adentro. 


En cuanto a la iglesia involucrada con las necesidades de la comunidad, tenemos tres apreciaciones muy buenas, pero la tercera oración nos abre un panorama diferente, el de saber que los diferentes actores sociales de la comunidad, pueden unirse a la iglesia en el proyecto de Dios.

 
La iglesia sirve a la comunidad…

La iglesia sirve en la comunidad…

La iglesia sirve con la comunidad…

 

Sin duda alguna, las tres afirmaciones son correctas.

La iglesia sirve a la comunidad que está a su alrededor…

La iglesia sirve en la comunidad… No solo le sirve sino que está dentro de la comunidad a la que sirve…

Pero cuando decimos “La iglesia sirve con la comunidad, estamos diciendo que hace partícipe a la comunidad del proyecto de Dios.

Médicos, enfermeros, asistentes sociales, pintores, albañiles, cocineros, docentes, carpinteros, músicos… Muchos actores que están dentro de la comunidad y que no son parte de la iglesia, se convierten en agentes de misión al unirse a la iglesia en el proyecto de Dios.


Conclusión

Si mañana desaparece la iglesia de tu barrio, ¿qué impacto tendrá en la comunidad?


Nicolás Marulla
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Comprometidos con nuestra comunidad – Parte 1

La misión de Dios a través de Su Iglesia 
Comprometidos con nuestra comunidad – Parte 1 Mateo 9:35-38  


Si mañana desaparece la iglesia de tu barrio, ¿qué impacto tendrá en la comunidad?

Introducción

Jesús recorría las ciudades y aldeas de Galilea…

“Recorría”, sugiere acción continua, persistía en recorrer, regresar para ver la condición de la ciudad y/o la aldea.

Este pasaje bíblico (Mt.9:35-38) nos muestra la necesidad de la gente, la misión de Jesús y nuestra parte en la misión.

 

A.- Contexto

En rasgos generales, los países de la región, llamados países en desarrollo, tienen 5 grandes problemas que los afligen.

 

1.- Pobreza estructural 

La pobreza extrema tiene 3 características: 

a.- Las personas no tienen los servicios básicos y tienen viviendas muy precarias. Son las primeras víctimas de los desastres naturales.

b.- En segundo lugar, tienen pobreza intergeneracional, es decir que la pobreza viene por generaciones. 

c.- Por último, se trata de personas que no pueden acceder al mundo del trabajo.

 

2.- La informalidad económica

Son los que no tienen recibo de sueldo. Por lo tanto no cuentan con obra social, aportes jubilatorios, sindicato…

Son personas que trabajan por su propia cuenta.

 

No tienen acceso al crédito y reproducen la pobreza. Cuando acceden a préstamos con la presentación de su documento de identidad, terminan pagando altos intereses. 

 

3. La desigualdad social

La información oficial con relación a la desigualdad social en Argentina, nos dice que en la década del 70: la brecha entre el rico y el pobre era de 7 a 1; en 2001, fue de 42 a 1, y en 2013 es de 22 a 1.

 

Esto trae inseguridad, ya que en un mismo barrio se convive en desigualdad social. El contraste está a pocas cuadras, hay pobres que tienen como vecinos a ricos que viven en mansiones.

 

4.- Jóvenes entre 16 y 24 años, no trabajan ni estudian

No logran sostener el ritmo ni en lo laborar ni en la escuela… No han experimentado el método que construye la escuela y el trabajo.

 

40% de los jóvenes en Argentina no terminan la escuela secundaria (dato oficial de 2013).

 

Hay hacinamiento alrededor de las grandes ciudades, esto lleva a los jóvenes a buscar espacio en la calle y allí encuentran la droga y muchos de ellos comienzan a delinquir.

Los gobiernos realizan programas de asistencia a los jóvenes, pero el 80%  de ellos quedan sin acceso a dichos programas.

 

5.- Violencia dentro del hogar

Argentina no es un país con explosión social. Salvo en 2001 y en otras excepciones de su historia, no ha sido el desborde social la característica, pero sí tiene implosión social, es decir, violencia intrafamiliar, dentro de la casa, en niveles alarmantes en relación al resto de América Latina.

El hacinamiento en la casa… el no tener un espacio legítimo y propio, la falta de trabajo y el viajar mal todo el tiempo, produce una espiral de violencia que se descarga dentro de las cuatro paredes.  

 

¿Qué nos dice Mateo 9:35?

Que Jesús es contextual… que se lo encuentra en los lugares donde está la gente.

La agenda de Jesús: enseñar, predicar, sanar y liberar a las personas, nos habla de un ministerio integral.

 

B. Compasión

Jesús vio a la multitud y vio su condición, entonces tuvo compasión…

Esta multitud no estaba compuesta solamente de personas con carencias económicas, sino de personas con toda clase carencias; emocional, espiritual, familiar, moral, etc.

 

“Estaban desamparadas…”, la idea es de personas saqueadas, con pérdida de la autoestima, porque han sido abusadas y explotadas.

“Estaban dispersas…”, la idea es que estaban postradas, con la voluntad vencida, habían perdido el enfoque de la vida.

 

¿Tenemos personas desamparadas y dispersas en nuestras iglesias?

Ilustración: “veneno para ratas”

Se cuenta de un capellán que había visto ratas en su oficina y por lo tanto buscó la manera de eliminarlas. Personas que se dedicaban a esto le propusieron una solución y trajeron a su oficina un “alimento inocuo”, de sabor muy dulce y agradable. Las ratas descubrieron este alimento y comenzaron a comer y les gustaba mucho, al punto que no querían comer otra cosa, más que este “aparente” alimento. En realidad esta comida carecía de proteínas y nutrientes, y las ratas cada vez se iban debilitando, más comían y más se debilitaban, hasta que se terminaban muriendo.

 

Del mismo modo, debido a la carencia de Palabra de Dios en muchos de nuestros púlpitos, tenemos como resultado congregaciones anémicas.

A muchas personas les “gusta” el mensaje, y salen del templo diciendo “qué bueno estuvo el culto, muy lindo el mensaje”, pero no están recibiendo las proteínas y los nutrientes de la Palabra de Dios, y se van debilitando hasta morir espiritualmente.

 

En el Evangelio de Marcos, el capítulo 2 y verso 2, nos dice:

E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y (Jesús) les predicaba la palabra.

 

Compasión: en griego hay dos palabras para compasión, una es simpatía y la otra proviene de entrañas, es decir, un sentimiento que nace de lo más profundo del ser.

Literalmente: “sufrir juntos”. Es un sentimiento que se manifiesta a partir del dolor que tiene el otro ser. Es más intensa que la empatía. La compasión tiene entendimiento del estado emocional del otro y combina el deseo con la acción de aliviar el dolor, de reducir el sufrimiento.

En la compasión la secuencia es: emoción, deseo, acción…

Esto hace que el líder tenga conexión emocional, “lo efectivo es lo afectivo”

Por otra parte, la compasión es el sello del pastor y tiene que ver con un corazón sano, que venció el egoísmo y que está en un movimiento hacia afuera… es centrífugo, no centrípeto.

Conclusión: una reflexión del teólogo John Stott:

“Jesús sintió indignación ante la desesperanza, la injusticia y el dolor de la gente, pues comprendía el propósito eterno para la humanidad, y pudo combinar de una manera poderosa, indignación y compasión. Esto es esencial para la visión y por lo tanto al liderazgo”

Nicolás Marulla
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¿Cuál es la tarea más importante del pastor?

Entrevista a Nicolás Marulla (Revista La Fuente)

 

Las responsabilidades y el gozo del ministerio pastoral

Conversamos con el pastor Nicolás Marulla, presidente de las Iglesias de Dios en Argentina, acerca del ministerio pastoral. ¿Cuáles son las responsabilidades y las satisfacciones de ser pastor?

1. ¿Se puede hablar de una “principal responsabilidad” de un pastor? Y si es así, ¿cuál sería?

Es notable que el Nuevo Testamento nos brinde tantas referencias con relación a lo que el pastor debe “ser” como persona, y comparativamente muy pocas referencias a lo que el pastor debe “hacer” como ministro. El único elemento común en cuanto al “hacer” del pastor, es el de “enseñar”. David Haney dice: “La principal tarea del ministerio es la de capacitar a su gente para su ministerio”. Hay varios textos que dan soporte a esta idea, especialmente en las cartas pastorales de Pablo a Timoteo y Tito. A la vez destacamos Efesios 4.11–12. 2.

 

2. ¿Cuáles son en su opinión los factores más importantes para el éxito ministerial que un pastor necesita atender?

Los factores más importantes que el pastor necesita atender para bendecir a la gente, son los siguientes:

1. El contenido de la predicación. Se busca que esta sea bíblica, contextualizada, enfocada en la misión, que responda a necesidades, que esté orientada a oportunidades, que provea sanidad, consejería y herramientas para el servicio.

2. La calidad de la enseñanza, la cual debe generar un plan a través del cual se pueda discipular a cada uno de los que son parte de la iglesia. Tiene que haber un orden, un conjunto de enseñanzas fundamentales de la Biblia y de la vida cristiana.

3. La integridad personal y familiar. Tiene relación con la conducta y el estilo de vida, que en definitiva da respaldo moral al mensaje que se brinda desde el púlpito y fuera de él.

4. El manejo administrativo. Tiene que ver con la transparencia en las finanzas; llevar registros contables, realizar informes periódicos a la congregación y en el nivel institucional que corresponda, registro de miembros, libros de actas, inventario; en una palabra, rendir cuentas.

5. Las relaciones interpersonales saludables, tienen un notable soporte en muchos textos del Nuevo Testamento en relación con la vida de los cristianos y, por supuesto, en quienes ejercen el ministerio pastoral, teniendo su punto más alto en la manifestación del fruto del Espíritu como reflejo del carácter de Cristo (Gálatas 5.22–23). A la vez, desde el punto de vista psicológico, gozan generalmente de buenas relaciones interpersonales las personas que hacen un buen uso de la inteligencia emocional.

Un texto bíblico que señala factores muy importantes para el éxito pastoral, lo encontramos en 1 Pedro 5.1–4.

El soporte de los factores mencionados para una buena gestión pastoral, a mi criterio son los siguientes:

• Comunicar la visión a la iglesia,

• Guiar la estrategia para alcanzar la visión,

• Capacitar y desarrollar líderes, y

• Promover un trabajo en equipo.

 

3. ¿Qué logros o resultados producen mayor satisfacción al corazón de un pastor?

El pastor es el reflejo del Buen Pastor que es Jesús. Juan 10.11 nos dice: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”. Y las parábolas de Lucas 15.3–32, las llamadas tres parábolas de la gracia: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo, nos dicen mucho acerca del corazón de los pastores.

Los pastores debemos volver a visitar estos textos de la Escritura. En cuanto a la oveja perdida, el énfasis está puesto en el gozo que siente el pastor al encontrarla, quien al llegar a casa reúne a los amigos y vecinos para compartir la alegría. En el caso de la moneda perdida, la mujer una vez que encuentra la moneda, reúne a sus amigas y vecinas para que se gocen con ella. En ambas parábolas, Jesús hace mención a los ángeles de Dios quienes se gozan por un pecador que se arrepiente. Finalmente, encontramos el relato de la parábola del hijo pródigo, posiblemente la parábola más popular de Jesús, donde se dice que el padre hizo fiesta y comenzaron a regocijarse con la llegada del hijo pródigo, porque el que estaba muerto había revivido y el que estaba perdido había sido encontrado. Dado que el sello del llamado pastoral es la compasión, el hecho de ver personas llegando a los pies de Cristo, cuyas vidas son transformadas para luego servirle, es sin lugar a dudas, el mayor motivo de gozo para los pastores.

4. ¿Cuáles serían las tareas más agotadoras del ministerio pastoral, y qué normas de cuidado puede tomar un pastor para evitar el desaliento?

Hay una variedad de tareas que pueden llegar a ser agotadoras para un pastor. Las relaciones interpersonales cuando van acompañadas de situaciones de crisis generan un nivel de tensión y ansiedad muy alto.

Los pastores consumen crisis casi todo el tiempo, y necesariamente necesitan tener algún tipo de prácticas que le ayuden a descansar en Dios, mantener el equilibrio emocional y a la vez gozar de paz interior para la toma de decisiones.

La comunión constante con Dios por medio de la oración y el contacto permanente con la Biblia; el tiempo en familia; los retiros personales y con grupos pequeños de compañerismo pastoral; la recreación con amigos, y el mentoreo por parte de líderes que le inspiren confianza y ministren en áreas sensibles de su vida personal, son clave para evitar el desaliento.

5. ¿Cómo puede un pastor mantener constante el gozo de servir a Dios?

Uno de mis textos preferidos al referirme al ministerio es Hechos 20.24. Dentro del discurso de Pablo a los ancianos de Éfeso en Mileto, considero este texto clave para mantener el gozo de servir a Dios:

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (RV60).

Evidentemente, aprender a liderar las tensiones y la crítica, y no tomarnos tan en serio a nosotros mismos, nos ayuda a mantener el enfoque en el llamado y la misión, y permite que no se nos robe el gozo de ser servidores de Cristo.

 

Entrevista a Nicolás Marulla (Revista La Fuente)

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